19 agosto 2013

Ed Wood murió y se hizo la leyenda

Tras años de hacer anuncios de televisión (más de 150), escribir novelas (unas 50), guiones, actuar, hacer de doble de acción y filmar cine industrial, logró hacer Glen y Glenda, en la que contaba la historia de un travesti.

Wood era un gran admirador de Orson Welles, y Tim Burton se ha inventado un encuentro entre ambos en un restaurante. Welles (muy bien personificado por Vincent D'Onofrio) se queja a Wood porque los productores le han impuesto a Charlton Heston para hacer de mejicano, en clara alusión a Sed de mal, y anima a Wood a ser fiel a sus impulsos artísticos.

Un aspecto poco valorado en la trayectoria de Ed Wood fue su capacidad de dar trabajo con sus películas a un grupo de actores, entre ellos Bela Lugosi, y de técnicos que, de otro modo, jamás hubieran podido ganarse la vida.

Formaban una troupe patética pero entrañable y tan entusiasta y convencida de la bondad de su trabajo como lo estaba su mentor.

Entre ellos estaban sus esposas, Dolores Fuller y Kathy O'Hara, interpretadas en el filme por Sarah Jessica Parker y Patricia Arquette; un luchador, que rompía con su peso los retretes; un homosexual que quería cambiar de sexo (al que da vida Bill Murray); una actriz que presumía de no beber líquidos (Juliet Landau) y la misteriosa Vampira, encarnada por la modelo Lisa Marie, actual compañera de Tim Burton.

A los dos años de la muerte de Ed wood, en 1980, comenzó a nacer su leyenda. Los críticos Michael y Harry Medved le nombraron «el peor director de todos los tiempos», en su libro The Golden Turkey Awards, dedicado a las peores películas de la historia, entre las que ocupaba el primer puesto Plan 9 del espacio exterior, que pasa por ser su obra «maestra».

En 1992, Rudolph Grey publicó Nightmare of Ecstasy: The Life and Art of Edward D. Wood, Jr., en el que se recogen, en un desorden total, testimonios de familiares, amigos y colaboradores del cineasta. El libro, con fotos insólitas, sirvió de base para el guión de la película.

El espaldarazo se lo ha dado Tim Burton. Sus películas se han editado en vídeo y hay una «Ed Wood Film Appreciation Society» para defender su memoria. Incluso la Disney trata de conseguir una estrella en el Boulevard de la Fama de Hollywood para Wood.

Como sostiene el dicho, más vale tarde que nunca.